4.- QUÉ HACER (Y CÓMO HACERLO) CONTRA LA NUEVA OFENSIVA DOBLE DEL ESTADO Y DEL CAPITALISMO EN EL FRENTE DE LAS DROGAS.
La lucha contra la nueva ofensiva doble, del Estado y de las dinámicas propias del capitalismo, en el frente de las drogas, ha de basarse precisamente en comprender que ambas fuerzas se apoyan mutuamente. Ya no estamos en el contexto sociopolítico, socioeconómico y cultural de finales de los setenta y de los ochenta. El esfuerzo de la ideología del poder por destruir el sentido y valor vital de lo colectivo e imponer el individualismo egoísta y reaccionario, MENSAJE BASICO DEL CAPITALISMO ACTUAL, es uno de los elementos que ahora hay que tener más en cuenta. Pero no es el único, hay otros cuatro más: la ignorancia de los efectos destructores de las nuevas drogas, ignorancia que permite superar el impacto concienciador que tuvo el peligro del SIDA; la precarización de la existencia, que incrementa la necesidad del consumo como única alternativa de escape transitorio, apoyada por los demás factores; los esfuerzos del Estado por limpiar su imagen pública ocultando más profundamente su uso permanente de las drogas como armas de guerra, para lo que no ha dudado, con todas sus tensiones internas, en aparentar un castigo a algunos, poquísimos, de los implicados en el asunto, y último, el relajamiento abertzale al respecto.
Sin embargo, aunque nos hayamos relajado en el aspecto concreto de las nuevas drogas, no lo hemos hecho en una cuestión básica para enfrentarnos al problema en buenas condiciones: actualmente la izquierda abertzale conoce muy bien las verdaderas condiciones de presente y de futuro que están debajo del aumento del consumo de drogas tradicionales y de los cambios en otras nuevas. LO QUE FALLA ES LA CONEXIÓN ENTRE ESTE CONOCIMIENTO Y CÓMO LUCHAR CONTRA LA NUEVA OLEADA. Como se aprecia, tenemos hecho ya la parte fundamental del recorrido, aunque la que nos falta también tiene sus dificultades. Decimos esto porque siempre es conveniente saber cómo estamos, cuales son nuestras fuerzas y debilidades, dónde debemos hacer la mayor presión. Partiendo de aquí podemos aventurar las siguientes ideas:
4-1.- PRAXIS REVOLUCIONARIA. Partir de la dialéctica entre la consciencia libre y la libre asunción de un proyecto de vida. Y de la dialéctica de lo individual dentro de lo colectivo.
El problema de la droga, en su generalidad, pero más aún en la situación presente y futura, SOLO ES COMPRENSIBLE SI SE PARTE DE LA DIALÉCTICA ENTRE LA CONSCIENCIA LIBRE Y LA LIBRE ASUNCIÓN DE UN PROYECTO DE VIDA. Es decir, si se comprende que frente a la droga, como frente a todo en la vida, lo decisivo es ser propietario de la propia vida, del propio cuerpo, sabiendo lo que se hace y para qué se hace Y DOMINANDO LAS CONDICIONES, LOS EFECTOS Y LAS REPERCUSIONES DE LO QUE SE HACE. Las drogas, todas, tienen un denominador común: que imperceptiblemente arrastran al sujeto por el terraplén del mayor consumo, de la creciente dependencia, de la supeditación y de la pérdida de la independencia de la capacidad autocrítica del sujeto. Según los contextos, épocas y problemas, según las clases diferentes de drogas, según los grupos y clase sociales, según los intereses específicos de los poderes, etc., ese denominador común será más fuerte y rápido en su efecto alienador o más débil y lento. Incluso, según todas esas variables, en bastantes casos se podrá controlar socialmente su uso según las normas y códigos existentes en ese colectivo y en ese momento. Pero la dialéctica entre la consciencia libre y la libre asunción de un proyecto de vida, es inseparable, la exige en sí misma, de la dialéctica de lo individual dentro de lo colectivo, es decir, de los actos autocríticos del sujeto en y para un colectivo que es más que ese sujeto, que lo envuelve, lo determina y da sentido, aunque no lo parezca.
En las condiciones actuales, esta elemental filosofía que siempre ha sido distintiva de los movimientos revolucionarios, adquiere mayor importancia porque, como hemos dicho, el individualismo passota, egoísta y machista, racista y autoritario, está siendo legitimado masivamente por el poder. El consumo de nuevas o viejas drogas tiene en esa ideología su legitimador. Una mística reaccionaria de la "libertad individual" sirve para cortar de cuajo cualquier debate sobre las alternativas a las drogas. Se nos quiere hacer pensar que la droga ya no mata, como pasaba y pasa con la heroína, sino que además de liberar es necesaria para estar al tope en la carrera por la victoria individualista sobre y contra los demás. TODO VALE Y LAS NUEVAS Y VIEJAS DROGAS TAMBIÉN. Contra este mensaje tan destructivo, solamente vale una sistemática lucha teórico-ideológica, política, cultural e histórica. Se trata de enfrentar a esa tesis la antagónica según la cual SE DEBE Y SE PUEDE DESARROLLAR UN CONTROL AUTOCRÍTICO DEL CONSUMO NO ALIENADO DE ALGUNAS DROGAS.
Por consumo no alienado queremos decir el consumo consciente de los límites personales a esa droga, la que fuere, de modo que somos nosotr@s los que la controlamos cuando queremos, y no la droga la que se impone sobre nosotr@s y nos controla, nos domina, aunque sea en una noche. Aunque parece un tópico tonto o un problemilla de fácil solución, es, sin embargo, un problema tan viejo como la misma droga y tan difícil como el autoconocimiento personal de cada cual sobre y de sí mism@. Solamente la formación y práctica personal, la charla y el debate colectivo, el progresivo conocimiento de cada cual con respecto a sí mism@ y a l@s demás, etc., sólo ésta dinámica de enriquecimiento personal y colectivo resuelve SIEMPRE TRANSITORIAMENTE el problema. Aquí y ahora no podemos extendernos sobre el particular porque hacerlo requiere profundizar en varias cuestiones para las que no tenemos tiempo. Por algunas drogas queremos decir que hay drogas OBJETIVAMENE ASESINAS, y sabemos a cuales nos referimos. Hay también otras, casi todas las restantes, que nos plantean el problema de las dosis, de la cantidad, del momento y situación personal y psíquica de su consumo, de lo que buscamos y deseamos con ese consumo en ese momento y no en otro, etc. Una vez más, topamos aquí con la cuestión de nuestros conocimientos científicos y revolucionarios del tema, con la urgente necesidad de ampliarlos y divulgarlos, y también con el tema anterior, omnipresente, el de nuestro autoconocimiento personal, el de nuestras debilidades y lagunas personales y de la forma de superarlas.
Es decir, resumiendo, nos encontramos, como siempre, frente al problema decisivo de la PRAXIS REVOLUCIONARIA. Cuando hemos remarcado arriba que la resolución de esos problemas es siempre transitoria, queremos decir que no hay solución definitiva y eterna al problema de las drogas Y MENOS AÚN AL USO POLÍTICO-MILITAR QUE HACE EL ESTADO. La solución es la propia lucha diaria y es la diaria lucha la que nos dice cómo debe ser la solución que mañana o que luego daremos a los nuevos problemas que siempre surgen, a los nuevos ataques que siempre está ideando el Estado en respuesta a nuestros nuevos avances o respuestas. Comprenderlo así y actuar en consecuencia, es parte elemental de la PRAXIS REVOLUCIONARIA. La izquierda abertzale ha hecho y hace periódicos debates sobre este decisivo asunto. Al loro.
4.2. CAMPAÑAS EN Y PARA LA CALLE.
Pero los debates de esta categoría no sirven de mucho en la mayoría de los casos porque la gente joven, los adultos, no participan en ellos. Esos debates son imprescindibles pero insuficientes sobre todo para el exterior, para la calle. Ahí fuera debemos interrelacionar las campañas de denuncia, con los actos de discusión abierta y pública, con la propagación de alternativas globales a los problemas que están debajo del consumo de drogas. Disponemos de esas alternativas y propuestas, pero nos falla el engarce teórico y político. Pensamos que hay tres grandes formas que deben enriquecerse y mejorarse con el debate y la experiencia colectiva:
4.2.1.- La divulgación de una nueva denuncia crítica de los cambios y objetivos nuevos que el poder ha introducido en su histórico uso de las drogas
En primer lugar algo que parece tradicional pero que tiene en la actualidad una gran importancia, como veremos: la divulgación de una nueva denuncia crítica de los cambios y objetivos nuevos que el poder ha introducido en su histórico uso de las drogas. Insistimos en que no estamos en la época de hace veinte o diez años. Han cambiado muchas cosas y sabemos cuáles y porqué. Pero una nueva juventud se ha topado con una nueva presentación del arma de la droga, y debe conocer nuestra crítica al respecto. También deben conocerla los adultos. No podemos responder a las preguntas actuales con respuestas de hace quince años. Gradual, progresiva pero imparablemente, en la medida en nuestra efectividad, se irá desmontando la legitimidad actual de las drogas, aunque el problema no se reduce a la simple legitimidad, sino que es más hondo. Aquí interviene la segunda cuestión.
4.2.2.- La denuncia concreta, con datos y con ejemplos de las causas, intereses, objetivos, métodos y consecuencias de la nueva oleada de drogas.
Aunque se desmonte su legitimidad, las drogas se seguirán consumiendo, sean legales o ilegales. Más aún, siempre hay que mantener la lucha contra esa legitimidad nueva porque siempre se regeneran sus argumentos. Por eso hay que dar otro paso: la denuncia concreta, con datos y con ejemplos de las causas, intereses, objetivos, métodos y consecuencias de la nueva oleada de drogas. No es una tarea imposible. Ya se ha hecho y muy bien en la fase anterior, demostrando las relaciones esenciales entre el Estado y la circulación del arma de la droga. Se trata de fijar objetivos y plazos, poner medios, designas recursos, precisar campañas y formas de divulgación de los resultados, etc.; es decir, de aplicar la metodología que usamos en la organización de otras campañas y cosas que realizamos permanentemente. La izquierda abertzale tiene recursos, gente, capacidad teórica, suficientes, y además contrastada con y mediante la victoria, como para lanzarse de nuevo por ese sendero.
4.2.3.- NUESTRA PRIORIDAD ES LUCHAR CONTRA EL ARMA ESTATAL DE LAS DROGAS.
Pero la denuncia rigurosa y radical, acompañada por la paciente explicación política y filosófica del problema en toda su gravedad histórica, puede fracasar si no fijamos los argumentos básicos de nuestra postura mínima ante el blandi-bluff de la legalización de las drogas. La primera cuestión es de si debemos tener una postura común al respecto. Pensamos que el tema es de la suficiente transcendencia como para que la discutamos y coincidamos en lo esencial. Pero ¿qué es lo esencial? Hemos llamado blandi-bluff a la legalización y nos explicamos: nuestra prioridad no es la de entrar a ese debate SI NO LA DE LUCHAR CONTRA EL ARMA ESTATAL DE LAS DROGAS. No debemos negar el derecho de que otros se pringuen en eso, y reclamen la legalización de las drogas, de todas o de una parte, con los sistemas burocráticos de control que propongan y con todo lo que quieran. Nuestra preocupación ha de ser más profunda y más radical: cómo derrotar al Estado y al sistema en el frente de la droga. Si para avanzar en esa lucha debemos apoyar en un momento tal o cual propuesta, después de haberla estudiado minuciosamente desde y para los intereses independentistas y socialistas, lo haremos según interese a Euskal Herria o no. No se trata de una postura oportunista, sino de una priorización de objetivos y esfuerzos. Si para avanzar en nuestros objetivos, debemos no apoyar e incluso criticar ciertas propuestas legalista por snobs, diversionistas y enrevesadoras de los problemas de fondo, que las hay y muchas, lo hacemos sin ningún problema de conciencia, pero siempre después de haberlas estudiado milimétricamente.
La izquierda abertzale siempre se ha caracterizado por esa capacidad de acertar en el combate estratégico y dedicarse a él con todas sus fuerzas, sin desatender por ello las coincidencias con reivindicaciones tácticas que otros colectivos puedan y logren articular. En el asunto concreto del frente de drogas, y según se desprende de la lógica de este texto, las diversas y hasta contradictorias propuestas existentes para legalizar las drogas tienen, en síntesis, un defecto elemental: QUE DESCONOCEN EL DOBLE COMPONENTE DE LAS DROGAS COMO SON SU ESENCIAL CONEXIÓN CON LA ECONOMÍA CRIMINAL Y CON EL ESTADO EN CUANTO ARMA DE GUERRA BIOQUÍMICA. Según cómo resuelva cada propuesta concreta de legalización estas dos e indisociables facetas de un único problema, tomaremos nuestras decisiones.
Euskal Herria 12 de febrero de 1998